Bosque otoñal

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domingo, 23 de febrero de 2014

Yoga para niños



Maneras Divertidas de Hacer Yoga! De Gopala Amir Yaffe
Los niños aprenden a través de la diversión. Si tu clase de yoga no es divertida, no tendrás una clase; los niños no volverán o interrumpirán tu clase…así que, amigo! Relájate un poco y haz yoga divertida!
  1. Saco Mágico de Animales. Ésta es la mejor herramienta para enseñar yoga a menores de 3 años; crea una estructura que los mantiene involucrados durante la clase. Niños de ésta edad no pueden imaginarse animales fácilmente – necesitan verlos! Consigue un saco grande (o una funda de almohada) y llénalo con todo tipo de juguetes de animales, peluches o saquitos rellenos de frijoles, arroz u otros granos, en forma de animales (los puedes conseguir baratos en www.orientaltrading.com). Ve alrededor del círculo y permite que cada niño meta su mano en el saco mágico y saque un juguete. Luego, hagan las posturas del animal con todo el grupo.

    Cuando todos los juguetes estén fuera, puedes hacer posturas con los juguetes.

    Una de mis cosas favoritas es ponerme mi capa y con mi varita mágica convertir a cada niño en el animal que sacaron del saco. Esto también se puede hacer con niños mayores.

  2. Cuento de Yoga. Nos encantan los cuentos. Es una manera fácil de mantener a los niños enfocados y la clase interesante. Un cuento de yoga es especialmente bueno con niños pequeños que necesitan algo concreto para seguir; en su caso es bueno enseñarles fotos de los animales en un libro mientras haces las posturas para que conecten todo (el nombre del animal, cómo es y la postura correspondiente).

    Puedes usar un libro, con muchos animales en la historia u otras posturas y luego hacerlas cada vez que se encuentran con un animal u objeto en la historia. También puedes contar un cuento en tus palabras o inventar uno nuevo y dramatizarlo con posturas de yoga.

    Mayores de 3 años ya pueden inventar cuentos. Siéntense en círculo, permitiendo que los niños se tomen turnos para agregar una parte al cuento. Cada vez que se menciona un animal o cualquier objeto que puedas hacer en una postura (puede ser cualquier cosa si tu imaginación es fértil), el grupo puede hacer la postura. Si quieres que el cuento tenga más estructura, puedes sugerir un tema (zoológico, feria, picnic, un viaje a Zimbabwe…).

    Y, para asegurarte que todos tengan una postura en su parte del cuento, deja que escojan un animal de los juguetes, tarjetas de animales, tarjetas de yoga, fotos, etc. y combinen el animal en su parte del cuento. Otra manera de hacer lo mismo es pedirles que mencionen su animal favorito, alimento, manera de viajar, lo que más les gusta hacer, etc.

    Encontrarás un ejemplo en la sección de clases.

  3. Alrededor de la Tierra. Una manera fácil de hacer una clase si no tuviste tiempo de prepararla es utilizar un globo terráqueo. Primero, paso por el círculo señalando donde nos encontramos. Les digo a los niños que hay un mundo enorme allá afuera, con muchos países y muchas personas con diferentes idiomas, comida, costumbres, animales, etc.

    I put the globe in the center of the circle and I invite each kid in turn to come and spin the globe.
    After the globe is spinning fast, I ask the kid to put his finger wherever he wants on the globe –
    this is where we’ll be traveling next of course!Pongo la tierra en el centro del círculo e invito a cada niño que pase a girarlo. Cuando esté girando rápidamente, le pido al niño que ponga su dedo donde quiera en el globo – éste es el próximo lugar donde viajaremos! Con la opción de cada niño, los guío en una postura de viaje para llegar y una o dos posturas del lugar donde llegamos. Podríamos volar a Egipto en una postura de avión y ver una postura de pirámide y de camello…de ahí viajaremos donde el próximo niño apunte.

    Cuando los niños son muy pequeños y no saben lo que es el globo terráqueo, les puedes preguntar lo que ven en la noche cuando miran el cielo. Estrellas y planetas, por supuesto. Pues nosotros vivimos en un planeta también y es redondo como todos los demás y se llama Tierra. El globo terráqueo es como ven nuestro planeta los seres que viven en otras estrellas.

  4. Viaje. Para niños de 3 a 9 años ésta es la herramienta principal que utilizo para estructurar la clase. Para una descripción completa y sugerencias de lugares a donde ir para realizar los viajes, por favor ver el capitulo Temas.

  5. Canta y muévete. Haz una serie de posturas de yoga con una canción mientras la cantas o sólo la escuchas. Es una práctica maravillosa puesto que combina muchas modalidades de cómo enseñar e interactuar. Revisa el capítulo de Canta y Haz de la sección de Posturas de Yoga!

  6. Juegos de Yoga. Los juegos son una herramienta indispensable en toda clase de yoga para niños y a veces para cambiar, puedes hacer toda una clase de un juego. Esto es lo que hago cuando la clase es en el exterior o en un evento sin silencio. También es bueno cuando los niños han tenido un día duro y los juegos son la única manera de lograr que hagan yoga. Si planificaste una clase bonita, pero no está funcionando con los niños hoy…siempre puedes recurrir a juegos de yoga!

    Los juegos con tarjetas de yoga también son una manera bonita de pasar una hora haciendo yoga.

  7. Sigue mi Cuerpo. Ésta es una buena forma de calentamiento y para atraer la atención de la clase. En un círculo, todos los niños deben seguir los movimientos exactos del maestro. No se habla. El maestro puede guiar a los niños a través de un baile del sol y otros flujos de movimiento y agregar sonidos de profunda respiración o sonidos de animales para que los estudiantes hagan como espejos. También puedes permitir que uno de los estudiantes sea el director.

    Encontrarás ejemplos de secuencias de Sigue mi Cuerpo en el manual.

  8. La Ola. Has visto cómo las personas en un partido de futbol hacen la ola? Hacemos lo mismo en yoga. En un círculo, el maestro hace una postura y un movimiento y la persona a su derecha lo copia y así la postura fluye alrededor del círculo, mientras cada persona hace la postura uno después del otro.

    Puedes jugar con esto durante una hora – es muy divertido! Puedes hacerlo con una postura que vaya alrededor del círculo, como saltos de rana (no te olvides decir “ribit” mientras saltas), puentes, ruedas subiendo y bajando, saludo al sol o cualquier secuencia que fluya agradablemente. Comienza lento, cambiando la postura cuando haya sido completada por todo el círculo y luego cambia las posturas más rápidamente. También puedes conectar con tus vecinos para combinar posturas grupales en el flujo.

    Usa tu imaginación, inventa nuevas posturas y deja que otros lideren también.

  9. Espejos. Parados en círculo con tus palmas juntas en tu corazón, haz contacto visual con alguien frente a ti y apunta tus palmas Namasté hacia él y conecta como pareja. Después de hacer pareja con alguien del otro lado del círculo, empiezen a moverse como espejo de los movimientos de la otra persona. Uno lidera un poco y luego el otro, pero el objetivo es que estén sincronizados y perder el sentido de líder-seguidor y moverse como uno. Utiliza posturas de yoga pero decóralas con los movimientos que te vengan a la mente. Intenta mantenerte enfocado en la otra persona mientras te mantienes atento de tu participación del movimiento del grupo completo.

    Es mejor hacer este divertido ejercicio con música.

  10. Creación. A veces es divertido que los niños hagan tu trabajo y creen la clase. Conectan con su propia creatividad e imaginación y, más importante, muestran sus inventos a los demás (Que tan frecuentemente logran hacer eso en la escuela?)! Durante la creación, dividimos los grupos e inventamos nuevas secuencias o posturas grupales.

    Puedes comenzar con parejas, parados uno frente al otro. Toman turnos para crear una secuencia de 3-5 posturas mientras el otro hace de espejo. La pareja repite la secuencia varias veces. Luego dividimos los grupos en 3 o 4. Cada grupo inventa una secuencia de 3-5 posturas – es aún mejor si inventamos posturas totalmente nuevas! Después de que todos los grupos hayan perfeccionado sus secuencias, las muestran a los demás grupos y les enseñan a hacerlo. Lo mismo se puede hacer dividiendo la clase en sólo dos grupos grandes o que toda la clase en un gran grupo.

    Algo divertido para hacer con grupos grandes es pasar uno por uno y dividirlo en A´s y B´s, tocando la cabeza de cada uno mientras dices las letras alternándolas. Mientras el grupo A hace una postura, el grupo B se entrelaza con otra postura y lo puedes hacer como un flow utilizando una serie de posturas – una bella flor, cómo mandalas o posturas móviles de caleidoscopio pueden ser creados así! Puedes poner un tema para la creación, ya sea uno basado en posturas como “balanceo” o “conexión” utilizando tus pies o la parte superior de la cabeza o uno visual como creando diferentes flores, monstruos de yoga, maquina de yoga, dinosaurios, etc.

    También puedes escoger 3-5 posturas y pedirles a las parejas o grupos que encuentren una nueva forma de conectar entre ellos con las posturas o conectar las posturas en una secuencia.

    Otra manera de crear es darles una postura de comienzo y otra final. Pueden crear lo que quieran en el medio utilizando posturas, bailes, acrobacias, drama o lo que sea. Después pueden enseñar su creación a los demás.

    Cuando guías a tu grupo a hacer creaciones, limita su tiempo para que sean más decisivos en éste sentido de urgencia – 10 minutos para cada creación es suficiente. Te sorprenderás con sus inventos!

    Encontrarás un ejemplo de una clase de creaciones en la sección Planes de Creación en la Clase.

  11. Curso de Obstáculos.Es una de las maneras más divertidas de hacer yoga, pero toma mucho tiempo (dependiendo de lo elaborado que será tu curso). Móntalo antes de clase. Puedes crear el curso de obstáculos de lo que tengas en el espacio y en tu maleta (normalmente utilizo todo lo que tengo en la clase y en mi maleta).

    Primero demuestro cómo pasar por el curso y luego dejo que los niños pasen uno por uno. Que cuenten hasta 10 o esperen a que la persona que va delante de ellos llegue a una cierta estación antes de comenzar.

    Que los niños pasen por el curso más de una vez. Hazlo apropiado a la edad del grupo. Cuando ya estén familiarizados con el concepto, puedes pedirles que cada uno cree una estación.

    El guía del curso: Otra manera de pasar por el curso de obstáculos es con los ojos tapados y una persona para guiarte. Puedes dividir el grupo en dos y que el grupo con los ojos vendados se espere fuera mientras montas el curso de obstáculos y se lo muestres al gurpo líder. Luego, cada líder toma de la mano a una persona con los ojos vendados y lo lleva (verbal y físicamente) por el curso. Cuando cambias grupos, es mejor cambiar también el curso para que el segundo grupo no sepa que esperar.

  12. Clase con Tema. Para niños mas grandes (7 y más) o yoga familiar, es divertido crear la clase alrededor de un tema abstracto como el coraje, concentración, amistad, amor, apoyo, verdad…

    Por ejemplo, si el tema es Confianza, comienzas la clase pidiendole a los niños alrededor del círculo que mencionen una o dos personas que confían en ellos. Luego utilizas posturas y juegos que involucren confianza como posturas de balanceo, parejas o grupos, acrobacias o acro-yoga, el círculo de la confianza, etc.

    Si el tema es Creatividad, puedes pedirles a los niños al comienzo de la clase, que mencionen algo que hayan creado. Luego, en la clase puedes hacer Yoga de Creación (ver #5 arriba), pintado de mandalas, etc.

    La clase de Reciclaje es un ejemplo que encontrarás en la sección de Planes de Clase.

  13. Secuencias de Pareja. Otra manera de hacer yoga es, por supuesto, haciéndola juntos! Para una descripción completa y divertidas secuencias de pareja, ve el capítulo Secuencias de Pareja.

  14. Mandala Humano. El mandala humano es muy bueno para abrir la clase, como calentamiento y para sentirse más cómodos el uno con el otro. También es una buena manera de mantener el grupo unido y enfocado. En el mandala humano, simplemente nos mantenemos conectados como grupo en todas las posturas…las posibilidades son infinitas!

    Comenzamos el mandala humano sentados rodilla con rodilla, y comenzamos a movernos desde ahí, coordinando nuestros movimientos con el grupo y con nuestra respiración. Los mandalas humanos pueden ser simples y cortos para acomodar a niños pequeños, o muy acrobáticos para mantener el interés de adolecentes por 30 minutos o más; es más, puede ser la sección “posturas” de tu clase.

domingo, 8 de diciembre de 2013

Escuela y maestros en la Antigüedad.

Elisa Nuez Patiño

4


LIBRO IX, EPIGRAMA LXVIII 4

¿Qué tienes tú que ver con nosotros, criminal maestro

de escuela, cabeza odiosa para los niños y las muchachas?

Todavía los gallos de altiva cresta no han roto el silencio y

ya truenas con cruel murmullo y azotes. Tan profundamente

resuenan los bronces al ser golpeados los yunques,

cuando un obrero coloca a un abogado en la grupa de un caballo;

más moderadamente se enfurece el griterío en el gran

anfiteatro, cuando el grupo de sus partidarios anima a

un escudo vencedor: los vecinos te pedimos dormir, no

toda la noche: estar despierto no tiene importancia, pero

estar despierto permanentemente es mortal. Deja marchar

a tus alumnos. ¿Quieres, charlatán, recibir por callar lo

mismo que recibes por gritar?.

RESUMEN DEL TEXTO.

Marcial, en esta obra, se queja de que no consigue descansar a causa de los gritos que da

continuamente el maestro y los compara a diversos actos y oficios que tenían lugar en

Roma durante su época, todos muy escandalosos, pero que eran superados por el ruido

que emitía diariamente el maestro durante sus clases.

Seguidamente paso a desarrollar el tema principal.
4 El libro IX fue escrito y publicado en el año 94 d.C. Contiene un prefacio y 53 epigramas.



Elisa Nuez Patiño

5


ESCUELA Y MAESTROS EN LA ANTIGUA ROMA


En la antigua Roma no existía una administración que se hiciera cargo de todos los

aspectos de la educación de la gente. Conocían lo importante que era saber leer y

escribir para poder diferenciarse cuando fueran mayores.
Hasta el siglo II a.C, Roma era como una aldea y lo más importante allí, era el campo y


la milicia. La educación básicamente se basaba en el respeto a las costumbres de sus
antepasados, mos maiorum.


Hasta los siete años, la madre era la maestra en casa, la encargada de la educación de los

hijos.

A partir de los siete años, las niñas quedaban bajo el control de la madre con quien

aprendían las labores de la casa, el hilado y el tejido de la lana. Los niños, pasaban al

control paterno hasta los doce años y era el padre el que enseñaba a su hijo a leer, a

escribir, a usar las armas y a cultivar la tierra, impartiendo los fundamentos de las

buenas maneras, la religión, la moral y el conocimiento de la ley.

En ese tiempo, los hijos de los romanos recibían en sus primeros años una educación de

campesinos, por lo que en época de cosechas y trabajos agrícolas, la asistencia a clase se
relajaba. Así mismo, cada ocho días, el día del mercado o mundinae, no se tenía clase.

Tampoco había clase en las festividades de los saturnalia (del 17 al 23 de diciembre);

los quinquatrus (del 19 al 23 de marzo) y durante la época del verano hasta los Idus


(quince) de octubre.
Alto relieve mostrando al maestro con sus discípulos

Elisa Nuez Patiño

6


El definitivo perfeccionamiento a su formación lo daba el ejército en el que se ingresaba

a la edad de 16 o 17 años y en donde se aprendía una gran disciplina.
A partir del siglo II a. C. es cuando se generaliza llevar los niños a las escuelas y

estos serán colocados bajo la responsabilidad de un maestro (litterator) que tendrá la


autoridad delegada del padre.

Las familias ricas, dejaban los primeros años de vida de sus hijos bajo el cuidado de dos
esclavos, la educatrix y el pedagogus. Cuando el niño era enviado a la escuela, el

pedagogus era el encargado de llevarlo y traerlo de ella. A veces, podía estar en la clase


con su protegido y después repasar en casa las lecciones del día.
Cuando el niño cumplía 16 años, se veía libre de la figura del pedagogus y algunos al


final de estos años, por su labor, obtenían la libertad.

Los maestros podían ser de distinta procedencia pero quien por sus medios podía

permitírselo, alojaba en su casa para ese trabajo a un griego. Los romanos mantuvieron

durante siglos un complejo de inferioridad cultural con los hombres de la Hílade y por

ello, seguían respetando a sus escritores y profesores.

La escuela era mixta con niños y niñas asistiendo juntos a las clases.

Había ya diferencia entre escuelas privadas y públicas, pero a juzgar por los testimonios

de la época, las segundas eran las preferidas por los padres de familia, incluso de los de

mayores posibilidades económicas.
Escuela Primaria o ludus litterarius: (De los siete a los 12 años).

La escuela está al cargo de un maestro llamado primus magister, litterator o magister



ludi

Se dan seis horas de clase diarias, comenzando diariamente al alba.


Se aprende en latín y griego el alfabeto, el nombre de las letras así como de refranes y

dichos morales y la recitación memorística de textos, al igual que a contar, pesar, medir

y calcular.
Escenificación de una escuela en la antigua

Roma.

Elisa Nuez Patiño

7


Generalmente el maestro podía ser una persona libre o esclava; su sueldo era bajo, unos

ocho ases, que se cobraban los Idus (mediados) de cada mes. En ese tiempo, se sabe,

que con ocho ases se podía comprar queso y vino para unos pocos días. Muy a menudo,

ese poco dinero les llegaba tarde y mal por desidia de los mismos padres, por lo que a

veces, el preceptor se veía obligado al pluriempleo (escribiente era lo más normal) para

poder vivir dignamente.

Al maestro le hacía falta un gran número de alumnos para vivir. Igualmente se dijo, que

en algunas escuelas, había más estatuas que alumnos. Si disponía de muchos alumnos,
se podía permitir tener un ayudante llamado hypodiscalus, que generalmente se sentaba


al lado del maestro en una banqueta o un cojín.

El gramático y el retor, además de mayor prestigio, gozaban de mayor sueldo y de
inmunidades fiscales. 5


En Roma, para no pagar a un maestro, todos los alumnos se ponían de acuerdo y se

pasaban a otro maestro. La única manera de

cobrar que tenían era llevar a los padres

ante los tribunales de la ciudad. Tal vez esta

sería la causa del maltrato continuo dado a

sus alumnos en aquella época.
La ludus litterarius era la escuela del

litterator; la schola era la del gramático o


del retor.

Estas escuelas se podían encontrar en los
pórticos del foro, en las tabernae o tiendas


acondicionadas para dar clase, o en la

propia casa del maestro, en galerías

descubiertas o incluso, la escuela podía estar en el centro de la calle.

Como las calles eran generalmente estrechas, se ocupaban los cruces de tres o cuatro

calles. Era un lugar ruidoso pues allí se encontraban comerciantes, vagabundos,

echadores de cartas o músicos ambulantes.

Las escuelas estaban abiertas desde el alba hasta el mediodía. Se aislaban del exterior

por unas lonas pero aún así, no podían evitar que los ruidos de la calle se colasen, así
como, que retumbaran los chillidos de los maestros a sus alumnos. 6


Además, éstas estaban amuebladas de una forma simple con una silla para el maestro,
unos bancos o taburetes para los alumnos, un encerado, una repisa y varios ábacos. 7

5 Desde la época del emperador Vespasiano, seguramente mitad del siglo I d.C.

6 En el epigrama que estudiamos, Marcial se queja de los ruidos ensordecedores de Roma, desde los



martillazos a los calderos hasta el griterío del maestro a sus alumnos.

Elisa Nuez Patiño

8


Al comenzar muy temprano las clases, para

ver se utilizaban lucernas o lámparas de

aceite. Los materiales que se utilizaban en las
clases eran: las tabullae, el stilus; en épocas


posteriores se incluyó el papiro, la pluma o
calamus y la tinta, atramentum.

Las tabullae ceratae o tablillas de madera,


tenían una fina capa de cera que a veces se

ennegrecía para ver mejor lo escrito.
El stilo o punzón se utilizaba para escribir. Podía ser de madera, hueso, bronce o marfil.


En la parte anterior tenía una punta para marcar en la cera y la posterior estaba

redondeada con el fin de borrar o aplanar la cera y así volver a escribir en la tablilla.
Los libros estaban formados por rollos de papiros. Cada libro se enrollaba en una varilla


de madera. Para no desgarrar el papiro al abrirlo, pues este podía llegar a medir varios

metros, se abría por partes, abriendo el rollo con la mano derecha y enrollando la parte

leída con la mano izquierda. Para esto, la escritura estaba colocada en columnas. Como
un libro podía estar formado por varios rollos, todos estos se guardaban en una capsa o

cofre.8

La escuela secundaria o schola: (De los 12 a los 18 años)


A esta segunda etapa solo accedían los hijos de las familias ricas y privilegiadas.
La educación secundaria corría a cargo del grammaticus. Esta escuela era también


mixta y las condiciones materiales eran semejantes a las de primaria.
El gramaticus cobraba aproximadamente cuatro veces más que el magister.


Los estudios de Gramática, en griego y en latín (de 12 a 16 años) eran completamente

teóricos: casos, sintaxis, etc., tomaban como fundamento no la lengua viva, sino la

lengua de los poetas y enseñaban a conocer obras literarias.
Los estudios de Retórica, solamente en griego 9 (de los 16 a los 18 años) con el rhetor,


servían para aprender el arte de hablar bien en público y a expresarse en escritos
7 Aparato usado en operaciones aritméticas básicas.

8 Papiro del latín Papyrus. Soporte de escritura elaborado a partir de una planta acuática muy común en

el río Nilo de Egipto y en algunos lugares de la cuenca mediterránea. Es el origen de la palabra papel.

Desapareció definitivamente en el transcurso del s. XI. La unidad del papiro era la plagula hoja). Se



solían fabricar rollos de papiro de más de veinte plagulas que se pegaban entre sí, con un tamaño medio

total de cinco metros.

9 Al afianzarse Roma como poder también cultural desde Julio César, ya no necesitó rendir tributo



intelectual a Atenas y la Retórica pasó a enseñarse en latín, pero la Gramática continuó aprendiéndose

en forma bilingüe.

Elisa Nuez Patiño

9


diversos. A estos estudios accedían los alumnos que aspiraban al cursus honorum


(carrera política)

La enseñanza en los centros dirigidos por los maestros especializados se dividía en dos

grupos de materias que se mantendrían como obligatorias hasta bien entrada la Edad

Media.
El Trivium, compuesto por Gramática, Retórica y Dialéctica.

El Quadrivium, que abarcaba Aritmética, Geometría, Música y Astronomía.


Los maestros se esmeraban en la capacidad oral y escrita. Para ello, en un principio se

utilizaron los textos, especialmente de Homero, los trágicos, los cómicos, los líricos y

las obras de Esopo. El estudio de los textos latinos, se limitaba a Tito Livio.

Más tarde, cuando se asienta el poder cultural de Roma, toman lugar de privilegio los

autores latinos como Virgilio y Cicerón, y a medida que pasa el tiempo, Séneca,

Horacio, Ovidio, Lucano, etc.

sábado, 30 de noviembre de 2013

La hora del hemisferio derecho.


Para afrontar el nuevo mundo necesitamos explorar nuestra parte más emotiva y creativa.

La educación tradicional ha fomentado el pensamiento lógico y racional frente a la intuición.

Cada hemisferio del cerebro procesa la información de forma distinta: el izquierdo busca certezas; el derecho, nos conecta con la dimensión más inmaterial y espiritual.

          

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Puede que nos hayamos olvidado, pero todos hemos sido niños. Por aquel entonces, veíamos la vida con asombro y la disfrutábamos jugando con la imaginación. Pero tarde o temprano nuestras ilusiones chocaron contra el muro que los adultos llaman “realidad”, que comenzamos a construir al iniciar nuestra andadura académica y profesional. ¿Cuántas veces nos han dicho que no podemos ganarnos la vida haciendo lo que nos gusta? De tanto oírlo, la mayoría nos lo terminamos creyendo, dejando nuestros sueños de lado.
Pero si cada uno de nosotros nace con un potencial, con un talento y con una misión determinados, ¿por qué en general nos dedicamos a profesiones que poco o nada tienen que ver con nuestros verdaderos valores? La respuesta se encuentra en nuestro cerebro. Este órgano está dividido en dos: el hemisferio izquierdo y el hemisferio derecho. Curiosamente, cada hemisferio procesa la información que recibe del exterior de forma distinta. Cada uno está relacionado con áreas y funciones diferentes. Podría decirse que ambos cuentan con su propia personalidad.
“Lo esencial es invisible
a los ojos; tan solo puede verse con el corazón” (Antoine de Saint-Exupéry)
El hemisferio izquierdo, por ejemplo, es el responsable del lenguaje verbal, de la habilidad lingüística, de la capacidad de análisis, de la resolución de problemas matemáticos, así como de la memoria y el pensamiento lógico y racional. Es el más intelectual, formal y convencional de los dos; se le da muy bien absorber y almacenar información teórica y numérica, como nombres, definiciones o fechas. Por el contrario, tiende a controlar e inhibir sus sentimientos. Es el encargado de la organización, el orden, la estructura y la planificación. Es muy obediente y disciplinado, y se rige por medio de normas, reglas, protocolos, leyes y procedimientos estandarizados. Y utiliza el miedo para protegernos y mantenernos a salvo de potenciales amenazas y peligros.

¿Desde dónde miramos la realidad?

Ilustración: Miguel Ordónez
Un empresario envió a sus dos hijos gemelos a explorar un país para sopesar las oportunidades para su negocio de calzado. Al cabo de un tiempo, el padre recibió correos electrónicos de sus hijos. El primero escribió: “Querido padre, llevo días recorriendo este fantástico país y he observado que hay pocas tiendas y que la oferta de calzado no es de muy buena calidad. Muchas personas aún viven en el campo, donde la mayoría de los caminos se encuentran sin asfaltar. Sinceramente, no creo que sea un buen lugar para vender nuestros zapatos”. Seguidamente, el padre leyó el mail de su otro hijo: “Querido padre, llevo días recorriendo este fantástico país y he observado que hay pocas tiendas y que la oferta de calzado no es de muy buena calidad. Muchas personas aún viven en el campo, donde la mayoría de los caminos se encuentran sin asfaltar. Creo que es un buen lugar para vender nuestros zapatos”. A pesar de que los dos hermanos habían recorrido el mismo país, vieron cosas diferentes. Uno detectó problemas y el otro vislumbró oportunidades.
Este hemisferio busca certezas y solamente se fija en la dimensión física, cuantitativa, tangible y material de las cosas. Y le cuesta mucho percibir los infinitos matices grises que se encuentran entre los extremos blanco y negro. El hemisferio izquierdo solo considera válida aquella información que pueda demostrarse a través de hechos irrefutables, resultados medibles y datos estadísticos.
El hemisferio derecho, por otra parte, está más vinculado con la experiencia cenestésica y sensorial de todo aquello que sabemos que no puede expresarse con palabras, y que no por ello es menos real. Nos brinda la habilidad de interpretar señales, signos y metáforas, así como la capacidad de soñar y de comprender el significado oculto de las cosas. Este hemisferio nos conecta con la dimensión emocional y espiritual de nuestra condición humana; nos permite sentir la parte cualitativa, intangible e inmaterial de las cosas. Es el más artístico, original y rebelde de los dos; le gusta salirse de la norma e ir más allá de lo socialmente establecido. No tiene sentido del tiempo y está totalmente centrado y arraigado en el momento presente.
Es experto en relacionarse con los demás. Destaca por su empatía, su compasión y su destreza para detectar los aspectos no verbales de la comunicación. Se le dan muy bien la percepción espacial, el movimiento y la orientación. Tiene una visión holística de la realidad, concibiéndola como una unidad donde todo está integrado e interconectado. Entre otros dones, el hemisferio derecho nos permite desarrollar la intuición, la imaginación, la innovación y el pensamiento creativo; tiene facilidad para visualizar ideas e inventar cosas que no existían y que aparentemente no eran posibles. Y en definitiva, nos nutre de confianza para atrevernos a seguir nuestra propia voz interior y, en consecuencia, recorrer nuestro propio camino.
Los neurólogos han descubierto que ambos hemisferios actúan a la vez. Los dos presentan cierta actividad neuronal –en mayor o menor medida–, independientemente del tipo de tareas que llevemos a cabo. Ninguno de los dos es más importante que el otro; más bien son complementarios. Hoy por hoy, la mayoría de nosotros estamos tiranizados por el hemisferio izquierdo, y es esta descompensación con nuestro hemisferio derecho lo que impide que muchos conozcamos la forma de cultivar la intuición y la creatividad necesarias para reinventarnos profesionalmente.
“La inteligencia y la creatividad de cada persona son tan singulares como
su huella dactilar”
(Ken Robinson)
El hemisferio izquierdo del cerebro sigue siendo el único protagonista en las aulas. La inteligencia y el valor de las nuevas generaciones se siguen midiendo con la puntuación que los estudiantes sacan en los exámenes, colegios, institutos o universidades. Y es que seguimos creyendo que el pensamiento lógico y el conocimiento racional son superiores a la intuición, la imaginación y la creatividad.
Tal como explica el experto en educación, talento y creatividad Ken Robinson, los actuales test miden cierto tipo de inteligencia, pero dejan de lado muchos aspectos y cualidades de la misma. Hay tantas maneras de expresar la inteligencia como seres humanos hay en este mundo. Eso sí, todas ellas van de la mano de la creatividad. Y al igual que la capacidad de razonar nos viene de serie, el pensamiento creativo es inherente a nuestra condición humana.
Si bien las habilidades del hemisferio izquierdo nos han dado buenos resultados a lo largo de la era industrial, para la era del conocimiento que está emergiendo ya no van a ser suficientes. Ha llegado la hora de potenciar nuestro hemisferio derecho y promover un sano equilibrio entre ambos. Para lograrlo, el reto es descubrir un medio profesional para canalizar todo el potencial innato que reside en nuestro interior. De pronto encontramos la manera de conjugar una serie de elementos que antaño parecían contradictorios e incompatibles, como por ejemplo la pasión con la profesión o la vocación con el dinero. El quid de la cuestión es si somos lo suficientemente valientes como para escuchar lo que sentimos en nuestro corazón.

Poemas, relatos y cuentos

  •     Si quieres que tu hijo sea bueno, hazlo feliz.
  • dream 
    “En una ocasión, Fabricio Caivano, el fundador de Cuadernos de Pedagogía, le preguntó a Gabriel García Márquez acerca de la educación de los niños. “Lo único importante, le contestó el autor de Cien años de soledad, es encontrar el juguete que llevan dentro”. Cada niño llevaría uno distinto y todo consistiría en descubrir cuál era y ponerse a jugar con él. García Márquez había sido un estudiante bastante desastroso hasta que un maestro se dio cuenta de su amor por la lectura y, a partir de entonces, todo fue miel sobre hojuelas, pues ese juguete eran las palabras. Es una idea que vincula la educación con el juego. Según ella, educar consistiría en encontrar el tipo de juego que debemos jugar con cada niño, ese juego en que está implicado su propio ser.
    Pero hablar de juego es hablar de disfrute, y una idea así reivindica la felicidad y el amor como base de la educación. Un niño feliz no sólo es más alegre y tranquilo, sino que es más susceptible de ser educado, porque la felicidad le hace creer que el mundo no es un lugar sombrío, hecho sólo para su mal, sino un lugar en el que merece la pena estar, por extraño que pueda parecer muchas veces. Y no creo que haya una manera mejor de educar a un niño que hacer que se sienta querido. Y el amor es básicamente tratar de ponerse en su lugar. Querer saber lo que los niños son. No es una tarea sencilla, al menos para muchos adultos. Por eso prefiero a los padres consentidores que a los que se empeñan en decirles en todo momento a sus hijos lo que deben hacer, o a los que no se preocupan para nada de ellos. Consentir significa mimar, ser indulgente, pero también, otorgar, obligarse. Querer para el que amamos el bien. Tiene sus peligros, pero creo que éstos son menos letales que los peligros del rigor o de la indiferencia.
    Y hay adultos que tienen el maravilloso don de saber ponerse en el lugar de los niños. Ese don es un regalo del amor. Basta con amar a alguien para desear conocerle y querer acercase a su mundo. Y la habilidad en tratar a los niños sólo puede provenir de haber visitado el lugar en que éstos suelen vivir. Ese lugar no se parece al nuestro, y por eso tantos adultos se equivocan al pedir a los pequeños cosas que no están en condiciones de hacer. ¿Pediríamos a un pájaro que dejara de volar, a un monito que no se subiera a los árboles, a una abeja que no se fuera en busca de las flores? No, no se lo pediríamos, porque no está en su naturaleza el obedecernos. Y los niños están locos, como lo están todos los que viven al comienzo de algo. Una vida tocada por la locura es una vida abierta a nuevos principios, y por eso debe ser vigilada y querida. Y hay adultos que no sólo entienden esa locura de los niños, sino que se deleitan con ella. San Agustín distinguía entre usar y disfrutar. Usábamos de las cosas del mundo, disfrutábamos de nuestro diálogo con la divinidad. Educar es distinto a adiestrar. Educar es dar vida, comprender que el dios del santo se esconde en la realidad, sobre todo en los niños […]
    Creo que los padres que de verdad aman a sus hijos, que están contentos con que hayan nacido, y que disfrutan con su compañía, lo tienen casi todo hecho. Sólo tienen que ser un poco precavidos, y combatir los excesos de su amor. No es difícil, pues los efectos de esos excesos son mucho menos graves que los de la indiferencia o el desprecio. El niño amado siempre tendrá más recursos para enfrentarse a los problemas de la vida que el que no lo ha sido nunca […]
    Los hermanos Grimm son especialistas en buenos comienzos, y el deCaperucita Roja es uno de los más hermosos de todos. “Érase una vez una pequeña y dulce muchachita que en cuanto se la veía se la amaba. Pero sobre todo la quería su abuela, que no sabía qué darle a la niña. Un buen día le regaló una caperucita de terciopelo rojo, y como le sentaba muy bien y no quería llevar otra cosa, la llamaron Caperucita Roja”. Una niña a los que todos miman, y a la que su abuela, que la ama sin medida, regala una caperuza de terciopelo rojo. Una caperuza que le sentaba tan bien que no quería llevar otra cosa. Siempre que veo en revistas o reportajes los rostros de tantos niños abandonados o maltratados, me acuerdo de este cuento y me digo que todos los niños del mundo deberían llevar una caperuza así, aunque luego algún agua-fiestas pudiera acusar a sus padres de mimarles en exceso. Esa caperuza es la prueba de su felicidad, de que son queridos con locura por alguien, y lo verdaderamente peligroso es que vayan por el mundo sin ella. “Si quieres que tu hijo sea bueno -escribió Héctor Abad Gómez, el padre tan amado de Faciolince-, hazlo feliz, si quieres que sea mejor, hazlo más feliz. Los hacemos felices para que sean buenos y para que luego su bondad aumente su felicidad”.
    Gustavo Martín Garzo. La educación de los niños, publicado en el periódico El País, el 15 de junio de 2008.  
    Para leer el artículo completo, podéis encontrarlo en el siguiente enlace: EL PAÍS

    textos VII … el juego como vivero de la inteligencia


    jugando
    “Jugar no es tan solo una actividad infantil. El juego para el niño y para el adulto es una forma de usar la inteligencia o, mejor dicho, una actitud con respecto al uso de la inteligencia. Es un banco de prueba, un vivero en el que se experimentan formas de combinar el pensamiento, el lenguaje y la fantasía. Del mismo modo que uno puede asfixiar las plantas de un jardín o un vivero plantando mucho, también se puede crear una atmósfera en la que el lenguaje y el pensamiento no se desarrollen ni produzcan las flores que uno esperaría cultivar. A la inversa, hay muchos medios para ayudar al proceso del crecimiento.
    Debemos recordar que los niños que juegan no están solos y que solos no es como están mejor por mucho que necesiten momentos de soledad. Pero tanto como necesitan la soledad, necesitan también combinar las propias ideas que conciben solos con las ideas que se les ocurren a los compañeros. Llamemos a esto transacción o como se quiera, pero esta es la esencia, no sólo del juego, sino también del pensamiento. La escuela no debe cultivar únicamente la espontaneidad del individuo, ya que los seres humanos necesitamos diálogo, y es el diálogo lo que brindará al niño los modelos y las técnicas que le permitirán ser autónomo. Concluiré diciendo que el juego libre ofrece al niño la oportunidad inicial y más importante de atreverse a pensar, a hablar y quizás incluso de ser él mismo”.
    Jerome Brune

    Tres cuentos para aprender a coeducar

    Cuento-Coeducacion
    Hoy queremos compartir con vosotros tres cuentos dirigidos a niños entre 6 y 12 años, cuyo objetivo es que aprendamos a coeducar, esto es, educar en la igualdad desde la diferencia. Como dicen sus autores en el prólogo:
    “Para coeducar no necesitamos instrumentos especiales; pero si necesitamos una actitud que sea sensible a lo que hacen mujeres y hombres que sirve para que la vida y la convivencia sigan presentes en este mundo. Esto que parece tan simple, a veces es muy complicado porque no todo el mundo es capaz de valorar las aportaciones de las chicas (madres, maestras, niñas, abuelas, amigas, vecinas, compañeras, etc.) y porque muchas veces seguimos contando lo que pasa, obviando lo que hacen las mujeres, ¡cómo si ellas no hicieran nada!. Por eso vienen bien algunos recursos, como los cuentos, que ayuden a visibilizar un poco más que las mujeres también son protagonistas desde su propio quehacer (sin tener que imitar el mundo masculino), que tienen deseos, aspiraciones muy diversas y se mueven en este mundo con libertad para intentar ser felices.”
    Todavía hoy, en los cuentos que contamos a nuestros hijos, perviven muchos estereotipos sobre el rol de género. Los niños reciben mensajes que no se corresponden con su vida cotidiana, en la que poco a poco hombres y mujeres estamos conquistando la igualdad. En estos cuentos para aprender a educar el objetivo final de la narración es otro:
    “Si en los llamados “cuentos de hadas” el fin último es el poder (a través de la recuperación de un reino perdido) y el “amor romántico” (consiguiendo el amor eterno entre príncipes y princesas), o en los cuentos de aventuras el fin último es “conseguir lo que nadie antes consiguió” venciendo dificultades insospechadas, quizá en los cuentos coeducativos el fin último es, casi siempre, “atreverse” a disfrutar con lo que es diferente, a valorar la convivencia cotidiana o a descubrir aspectos de (sí) que antes no se conocían. Esto, casi siempre, les proporciona una enorme felicidad y ese es el verdadero “premio” que consiguen las y los protagonistas y aquello por lo que trabajan durante toda su andadura. Para ello, durante el desarrollo de la narración tienen que vencer sus miedos, superar estereotipos, dar valor al cuidado, atreverse a hacer cosas que aparentemente no “pueden” o no “deben” hacer por su condición sexual, considerar la sabiduría de mujeres y hombres que les apoyan…
    Con estos cuentos  se quiere aportar una mirada diversa sobre situaciones cotidianas de niñas y niños,  que les abra las mil posibilidades de ser de mil maneras diferentes, que les permita crear, imaginar y jugar de la forma en que deseen y no solo condicionados por los estereotipos de género.
    Podéis descargar aquí los cuentos: cuentos co-educar

    pOEma VI … Carpe Diem

    niña-barco
    Aprovecha el día.
    No dejes que termine sin haber crecido un poco,
    sin haber sido un poco más feliz, 
    sin haber alimentado tus sueños.
    No te dejes vencer por el desaliento.
    No permitas que nadie
    te quite el derecho de
    expresarte, que es casi un deber.
    No abandones tus ansias de hacer de tu vida
    algo extraordinario…
    No dejes de creer que las palabras, la risa y la poesía
    sí pueden cambiar el mundo…
    Somos seres humanos llenos de pasión.
    La vida es desierto y es también oasis.
    Nos derriba, nos lastima, nos convierte en 
    protagonistas de nuestra propia historia…
    Pero no dejes nunca de soñar, 
    porque sólo a través de sus sueños, 
    puede ser libre el hombre.
    No caigas en el peor de los errores: el silencio.
    La mayoría vive en un silencio espantoso.
    No te resignes…
    No traiciones tus creencias. Todos necesitamos 
    aceptación, pero no podemos remar
    en contra de nosotros mismos.
    Eso transformaría la vida en un infierno.
    Disfruta del vértigo que provoca tener
    la vida por delante…
    Vívela intensamente y
    sin mediocridades.
    Piensa que el futuro está en ti y en 
    enfrentar tu tarea con orgullo, impulso
    y sin miedo.
    Aprende de quienes pueden enseñarte.
    No permitas que la vida
    te pase por encima
    sin que la vivas.”
    Walt Whiltman

    miércoles, 27 de noviembre de 2013

    10 estrategias para mejorar la memoria .

     
    En algún momento de nuestra vida todos hemos deseado tener mejor memoria, ya sea para mejorar en nuestros estudios o en nuestra carrera profesional o simplemente para acordarnos de todo lo que tenemos que hacer a lo largo del día.

    Para los estudiantes es algo fundamental poder optimizar su tiempo de estudio y sacarle el máximo partido. Además, una memoria entrenada les será muy útil en su vida profesional, y más en estos tiempos en los que es necesario reciclarse constantemente.

    Entendiendo que mejorar la
    memoria consiste en mejorar el proceso de recuperación de la información y aumentar la retención de la misma, a continuación vamos a ver diez estrategias para mejorar la memoria.

    Las estrategias recogidas aquí están destinadas a mejorar la eficacia durante el proceso de estudio y están extraídas de diversos estudios, libros y artículos sobre psicología cognitiva.
     

    #1: Enfoca tu atención en lo que estás haciendo

    La atención es uno de los principales componentes de la memoria. Para que la información pueda pasar de la memoria a corto plazo a la memoria a largo plazo es necesario enfocarse en esta información. A la hora de estudiar o de intentar memorizar algo es importante estar en un lugar sin distracciones que nos permita centrar la atención.
     
    Evita las distraccion y huye del "modo multitarea on".

    #2: Establece sesiones de estudio regulares y no lo dejes todo para el final

    No se trata de educar la disciplina, sino de ayudar a nuestra mente a procesar adecuadamente la información. Se ha demostrado que los estudiantes que estudian regularmente recuerdan mucho mejor el material de estudio que los que dedicaron sesiones maratonianas al estudio del mismo material.
     
    Organiza tu tiempo y evita los “atracones”.
     

    #3: Estructura y organiza la información

    Los investigadores han demostrado que la información se organiza en la memoria en grupos relacionados entre sí. Por lo tanto, estructurando y organizando los materiales de estudio, agrupando los conceptos similares o haciendo resúmenes con notas tomadas a lo largo del estudio, es más fácil asociar la información relacionada y así mejorar el estudio.
     
    Simplifica, esquematiza, analiza, relaciona. Tienes muchas herramientas y tecnología para hacerlo más fácil y entretenido.
     

    #4: Utilizar técnicas mnemotécnicas para recordar la información

    Las técnicas mnemotécnicas son estrategias empleadas para recordar la información que suelen ser muy personales. Funcionan como una “tecla de acceso” que nos permiten asociar algo concreto a lo que deseamos recordar. Algunas técnicas consisten en formar una palabra utilizando las iniciales de las primeras palabras de una lista para recordar todos los puntos o memorizar una serie de imágenes o dibujos divertidos, utilizar una canción, etc.
     
    Elabora secuencias o palabras graciosas para recordar: Estudia en positivo.
     

    #5: Elabora progresivamente lo que estás estudiando

    Para recordar la información es necesario codificar lo que están estudiando en la memoria a largo plazo.  Para ello, una técnica muy eficaz consiste es profundizar progresivamente en un concepto comenzando por leer la definición del término clave, estudiar después ese término y luego profundizar en una definición más ampliada.  Repetir este proceso varias veces favorece la memorización.
     
    Simplifica y añade poco a poco más información, no lo ataques todo de golpe
     

    #6: Relaciona la información nueva con lo que ya conoces

    Cuando te enfrentes a un material de estudio nuevo y desconocido, piensa primero cómo puedes relacionarlo con lo que ya sabes. Al establecer relaciones entre las nuevas ideas y los recuerdos previamente existentes conseguirás recordar la nueva información mucho mejor.
     
    Pensar en lo que ya sabes te ayudará a darle mayor sentido y significado a la nueva información.
     

    #7: Visualiza los conceptos para recordar mejor

    La visualización es una de las técnicas más utilizadas y que mejores resutlados da. Para ello, es importante fijarse en las imágenes (fotos, esquemas, gráficos), utilizar colores y símbolos propios, hacer mapas mentales, dibujos personales, etc. Cualquier cosa que nos evoque el recuerdo vale.
     
    Adornar tus apuntes te ayudará a visualizar mejor la información y a tener un material de estudio más alegre y positivo.
     

    #8: Cuéntale a otro lo que has aprendido

    Las investigaciones sugieren que la lectura en voz de la información mejora significativamente el proceso de memorización. Los educadores y los psicólogos han descubierto que cuando los estudiantes enseñan nuevos conceptos a los demás mejora su comprensión y el recuerdo de los mismos. Para aprovechar esta técnica puedes estudiar con un compañero o pedirle a alguien de tu familia o de tu entorno que te escuche.
     
    Si no puedes contar con nadie puedes hacerlo igualmente imaginando una conversación o utilizando fotografías, pósters, muñecos… cualquier cosa con lo que te sientas cómodo.


    #9. Presta especial atención lo más difícil y reestructura la información

    Los investigadores han encontrado que el orden de la información puede jugar un papel importante en el recuerdo. Una técnica interesante consistiría en reestructurar la información, empezando por lo que nos resulte más sencillo recordar, dedicando un poco más de tiempo a lo que nos resulte más difícil.
     
    Desmenuza la información y conviértela en algo fácil de digerir. Localiza lo que te cuesta más y dedícale un poco más de tiempo.
     

    # 10: Varía de vez en cuando tu rutina de estudio

    Introducir una variante novedosa en la rutina de estudio rompe la monotonía y aumenta la eficacia de los esfuerzos realizados, ayudando a mejorar la recuperación de la información a largo plazo. Para ellos basta con cambiar el lugar de estudio, intentar encontrar otras horas distintas para estudiar o cualquier otra novedad que nos parezca interesante. No es necesario hacer un cambio radical, sólo buscar alternativas ocasionales.
     
    Introducir alguna novedad hace más interesante el estudio y nos permite relajar la mente con un pequeño ejercicio de creatividad.